Prostitutas por necesidad más antiguo

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Las prostitutas iniciaron su éxodo a la calle cuando el franquismo decretó el cierre de las "casas de tolerancia", hace 50 años. Hago la calle por necesidad, pero querría encontrar otro trabajo", coincide su amiga Jow, que gesticula con vehemencia. Pese al sacrificio diario, sus beneficios son escasos. Cobran 30 euros por servicio, de los que se quedan Los 10 restantes son para los dueños de las habitaciones que ocupan en viejos y cochambrosos casalotes del Raval.

Jennifer y Jow comparten pisos y calle con otras chicas. Éstas recelan de las subsaharianas y recuerdan que algunas abordan con violencia a los clientes y les hurtan la cartera. No tarda en conseguirlo. Poco después de atender al cliente, Madonna topa con una pelea escandalosa. Tres jóvenes, también rumanas, han tratado de extorsionar a otras chicas por usar la calle. Éstas se han resistido con golpes de cinturón y tirones de pelo. El incidente despierta a los vecinos, pero acaba pronto.

Madonna acaba con un golpe de hebilla en la cara. Las disputas por el control del territorio son infrecuentes dentro de la coexistencia pacífica que rige las relaciones entre los grupos de prostitutas, a menudo en manos de proxenetas. Por el paseo central de la Rambla se mueven a sus anchas las subsaharianas.

Y en la acera derecha del tramo final de esta vía, cerca de la estatua de Colón y del puerto, se apostan las travestidas españolas. Allí espera Pamela, una rara avis en el rígido mapa de la prostitución callejera.

Vino a España por motivos muy distintos a los de Jennifer y Jow. Si las nigerianas lo hicieron por necesidad económica, la argentina llegó hace unos años "en busca de libertad". Para ella, esa libertad significa poder completar su cambio de sexo. A pesar de todo, la echaron de la discoteca donde trabajaba cuando su tratamiento hormonal se hizo evidente y lleva un año haciendo la calle. Pero prefiero estar aquí y mantener un nivel. Les decía que iba a trabajar a un bar. A veces, a los propios maridos".

Su situación económica mejoró. Habían pasado dos años y medio. Yo pensé que me quedaría hasta que terminara la secundaria, hasta poner el techo de mi casa. Pero después hay algo que te atrapa, que se te hace tan familiar, tan peculiar tuyo, que no podés. Que es tu trabajo. Que es tu esquina". Enfatiza con la voz el pronombre posesivo. Y vuelve al poema. A la hora de pactar esta nota, Delia adelantó que no brindaría detalles sobre la violencia.

Pero a medida que escarba, los recuerdos afloran. Cuando llegamos a la habitación, me dice: Entonces se saca el pantalón y me muestra.

Se podía ver que tenía una enfermedad. Le dije que no lo iba atender, me di vuelta para irme, pero me agarró del brazo y me dijo: Entonces le puse el preservativo, con cuidado de no tocar las heridas. Cuando dicen que podés elegir, yo pienso: Cuando querés elegir, el tipo te agarra a la fuerza y no elegís nada". Delia todavía recuerda el dolor abdominal, de cintura, en las articulaciones después de cada tarde en la esquina.

El sufrimiento no era sólo por su situación de prostitución, también por las otras. Fui testigo de muertes, de tiroteos, de abortos. Las mujeres venían a pararse en la esquina con los abortos en curso. Es una de las peores violencias que pueden caer sobre una mujer. Y no sólo mujeres. Niñas, porque en la esquina hay chicas prostituidas por sus propios padres.

Todo eso va impactando en tu mente, te volvés loca", asegura. Después de cuatro años de estar ahí, tu cuerpo, tu psiquis, tus emociones, no son las mismas. Estaba totalmente absorbida, no había otra cosa. Me levantaba a la mañana con el cuerpo desecho.

Me había vuelto adicta a los analgésicos para poder sostenerme en la esquina y ser una vasija", sostiene. Así como hubo una situación que me hizo entrar, hubo una situación que me permitió salir", explica Delia.

Cinco años después de empezar a prostituirse, descubrieron que tenía un tumor maligno. Así fue como tuve la infección por la que terminé internada. Pero un mes después de la operación, volví a trabajar". Delia no bajó los brazos. Terminó la carrera de Psicología Social en una escuela de Monte Grande, se recibió, e hizo un curso sobre violencia familiar y abuso infanto-juvenil en la Universidad de Lomas de Zamora.

Cuando avanzó en la teoría de la psicología social, en el tema del género, empezó a verse de otra manera. Tuvo una crisis de angustia. Todas te van a decir lo mismo. Pero yo dije basta. Habían pasado siete años. Aunque no volvió a la calle, Delia siente que la prostitución sigue presente en su cuerpo. Aparece especialmente por la noche, a pesar de los calmantes y antidepresivos que toma desde hace 12 años. Se despierta y se siente atrapada. Te llevan, te traen, te dan vuelta, te sacuden.

Se disparan con los perfumes masculinos, con el olor a la transpiración del otro. Hoy tiene 54 años. Una vez pasó por la esquina de Santiago del Estero y Garay. Se encontró con que varias de sus ex "compañeras" seguían allí. Son mujeres que pasaron 25, 30, 40 años en la calle.

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La homosexualidad en la antigua Grecia. Entre Dios y los hombres. Pero a medida que escarba, los recuerdos afloran. Escríbenos a redaccionhyv historiayvida. Hacia finales del siglo XV se endureció la visión negativa de la prostitución. La prostitución es ejercida mayoritariamente por mujeres llamadas prostitutas y niñas prostitución infantilmientras que los clientes son mayoritariamente hombres. Terminó la escuela primaria y comenzó a cursar el secundario. Ella debe cumplir con un mínimo de normas de la casa, como por ejemplo ir a "trabajar" un mínimo de días a la semana y cumplir con un horario mínimo. Pero lo hacen de formas muy distintas. prostitutas por necesidad más antiguo

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